Su nombre lo dice todo: Interlaken, entre lagos. Pero lo que la hace especial es cómo se transforma.
En invierno, es el paraíso del esquí y de las travesías alpinas; en verano, una explosión de color, de balcones rebosantes de flores y de espectáculos al aire libre.
Para que aproveches tu estancia, aquí tienes las 8 actividades clave divididas por época del año.
Interlaken, el corazón estratégico de Suiza
Interlaken es el punto estratégico perfecto para moverte por Suiza. Desde sus dos estaciones (Ost y West) salen todos los trenes, barcos y funiculares que conectan con los valles y las cimas.
Si quieres ver lo mejor de los Alpes sin cambiar de hotel cada día, este es tu sitio.
1. Qué ver en el pueblo de Interlaken: Un paseo por el centro
Antes de subir a las montañas, dedica un rato a la ciudad. Aunque es pequeña, el centro tiene un aire aristocrático que merece la pena.
Todo gira en torno a la Höheweg, la avenida principal que conecta las dos estaciones. Es un paseo de unos 20 minutos lleno de hoteles de la Belle Époque, relojerías y chocolaterías.
Lo que no te puedes perder:
- El Parque Höhematte: Es el pulmón verde del centro. Desde aquí tienes la vista "de postal" del Jungfrau al fondo y es el mejor sitio para ver aterrizar a los parapentes.
- El Kursaal y su reloj: Un edificio histórico que hoy es casino y centro de congresos. Pasea por sus jardines para ver el famoso reloj de flores, todo un símbolo de la precisión suiza.
- El barrio de Unterseen: Si cruzas el puente sobre el río Aar, llegas a este barrio antiguo (el casco viejo real) que es mucho más auténtico y menos turístico que la calle comercial.
- El Jardín Japonés de la Amistad: Una pequeña joya escondida junto al Hotel Interlaken (uno de los más antiguos). Es un oasis de paz con carpas koi y cascadas que contrasta con el paisaje alpino.
Los imprescindibles que puedes hacer en Interlaken todo el año
Cuando llegas no es solo el agua lo que te impresiona, sino tener frente a ti a los tres gigantes de los Alpes: el Eiger, el Mönch y el Jungfrau.
Y lo mejor... que Interlaken tiene una conexión de trenes perfecta para visitarlos.
2. Jungfraujoch: llega al techo de Europa en tren cremallera
Esta es, sin duda, la excursión estrella y la razón por la que muchos viajan hasta aquí. Desde Interlaken sale el tren cremallera que te lleva a la estación más alta de Europa, a 3.454 metros de altura.
El trayecto en sí ya es una experiencia porque atraviesas las tripas de las montañas Eiger y Mönch.
Una vez arriba, entras en un mundo de hielo eterno.
Tienes el mirador Sphinx con vistas al glaciar Aletsch (el más largo de los Alpes) y el Palacio de Hielo tallado bajo el glaciar.
Este extraordinario lugar, recogido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, se puede visitar durante todo el año.
En verano las vistas son impresionantes y aunque en invierno los paisajes nevados muestran todo su esplendor, también es posible que el clima no te permita disfrutar de una vista completa.
Un consejo de amiga: es una excursión cara. Antes de subir, revisa siempre las webcams en directo. Si está nublado, no vale la pena gastar el dinero porque no verás nada. Pero si el día está despejado, es algo que recordarás toda la vida.
3. Chocolate suizo y fondue: El plan para entrar en calor
No te puedes ir de Suiza sin probar su chocolate, y en Interlaken hay un lugar que es una institución: la Grand Café Schuh. Es una chocolatería histórica donde hacen demostraciones y tienen los mejores bombones de la ciudad.
Si buscas algo más contundente (especialmente si hace frío), busca un restaurante tradicional para pedir una fondue de queso moitié-moitié (mitad gruyère, mitad vacherin). Es el broche de oro gastronómico a un día de montaña.
Qué hacer en Interlaken en invierno (nieve y acción)
Si viajas entre diciembre y marzo, el paisaje cambia por completo. Los lagos se vuelven de acero y las cimas se cubren de blanco. Interlaken se convierte entonces en el centro de operaciones perfecto para los amantes del frío.
4. Esquí y la magia del trineo nocturno
Interlaken no tiene pistas de esquí en el centro de la ciudad, pero es la puerta de entrada a la Jungfrau Ski Region.
Cada mañana salen trenes gratuitos (skibus) que te dejan en las estaciones de Grindelwald-Wengen o Mürren-Schilthorn en menos de media hora. Tienes más de 200 kilómetros de pistas con el forfait regional.
Si no esquías, hay un plan que es incluso más divertido: el trineo.
Suiza se toma esto muy en serio. Hay pistas de trineo de kilómetros de largo, como el famoso Eiger Run. Una de las mejores experiencias es el trineo nocturno: subes en tren, cenas una fondue en la montaña y bajas a toda velocidad iluminado por la luna o antorchas.
5. Parapente invernal: volar sobre los Alpes
Puede sonar a locura con el frío, pero el invierno es una de las épocas más bonitas para volar gracias a la estabilidad del aire. Interlaken es una de las capitales mundiales del parapente y verás el cielo lleno de velas de colores casi cualquier día del año.
No necesitas experiencia previa, ya que vuelas en tándem con un instructor. Despegas corriendo sobre la hierba y tras 15-20 minutos de vuelo con vistas a los tres gigantes alpinos, aterrizas suavemente en el parque Höhematte, en pleno centro de la ciudad.
Qué ver en Interlaken en primavera y verano
Cuando la nieve se retira (de mayo a octubre), el valle cambia de color y se abren las atracciones que están cerradas en invierno. Si viajas en estas fechas, estos son tus imprescindibles.
6. Harder Kulm: El mirador de los dos lagos
Si has visto esa foto famosa de una pasarela que parece flotar sobre el vacío con dos lagos azules abajo, es aquí.
El Harder Kulm es la montaña local de Interlaken. Se sube en un funicular histórico que tarda solo 10 minutos y te deja a 1.322 metros.
Las vistas son espectaculares porque tienes el lago de Thun a un lado, el de Brienz al otro y los tres picos nevados enfrente.
Ten en cuenta que el funicular solo funciona de mediados de abril a finales de noviembre. Si vas en pleno invierno, lo encontrarás cerrado.

Para acceder, toma el funicular en la estación de Interlaken Ost; una vez arriba, puedes optar por varias excursiones por la montaña.
7. Embárcate en un crucero por los lagos Thun y Brienz
Interlaken hace honor a su nombre viviendo entre dos lagos. Navegar por ellos es la mejor forma de ver los castillos y pueblos de la orilla con una perspectiva diferente.
Tienes dos opciones y cada una tiene su carácter:
- El lago de Brienz es famoso por su color turquesa intenso, casi irreal, y su naturaleza más salvaje.
- El lago de Thun es más grande, más abierto y tiene castillos de cuento como el de Oberhofen asomando al agua.

Si tienes el Swiss Travel Pass, el trayecto en barco está incluido. Si no, un crucero al atardecer en verano es uno de esos momentos mágicos donde la luz rebota en las montañas y te olvidas del precio del billete.
8. Lauterbrunnen y las cascadas interiores de Trümmelbach
A solo 20 minutos en tren desde Interlaken Ost llegas a uno de los valles más impresionantes del mundo.
Lauterbrunnen es conocido como el valle de las 72 cascadas, pero hay una visita que juega en otra liga: las cascadas de Trümmelbach.
Se trata de diez saltos de agua glaciares que rugen literalmente dentro de la montaña.
Subes en un ascensor excavado en la roca y bajas andando por pasarelas y túneles sintiendo la fuerza bruta del agua a tu lado.
Es un espectáculo ensordecedor y fascinante.

Es importante que sepas que las Trümmelbach Falls solo abren de abril a noviembre. En invierno, el caudal se congela y el acceso se cierra por seguridad, así que es un plan exclusivo de temporada media y alta.
Guía práctica: cómo moverte y ahorrar en transporte
Suiza es cara y el transporte se lleva gran parte del presupuesto, pero funciona como un reloj. Para moverte por Interlaken y subir a las montañas, el coche es un estorbo (los parkings son caros y muchos pueblos de montaña, como Wengen o Mürren, son peatonales y no permiten coches).
La clave para no arruinarte es elegir bien tu pase turístico. Si vas a moverte por todo el país, el Swiss Travel Pass es la opción más cómoda (incluye trenes, barcos y museos).
Pero si te vas a quedar solo en la zona de Interlaken y quieres subir a muchos teleféricos y montañas, echa un vistazo al Jungfrau Travel Pass o al Berner Oberland Pass, ya que suelen incluir remontes que el pase general no cubre.






